jueves, 11 de mayo de 2017

TEXTO ORTEGA





ORTEGA Y GASSET, J., El tema de nuestro tiempo, capítulo “La doctrina del
punto de vista” (Madrid, Revista de Occidente-Alianza Editorial, 1981, pp. 144-149; o también en Obras Completas, vol. III. pp. 197-201) 

Del texto de Ortega se suprimen los siguientes fragmentos: a) los dos últimos párrafos de la página 146, el segundo acabado en la página 147; b) los dos primeros párrafos de la página 148. Además, la nota a pie de página de Ortega no entra a efectos de exámenes EBAU.

Contraponer la cultura a la vida y reclamar para ésta la plenitud de sus derechos
frente a aquélla no es hacer profesión de fe anticultural. Si se interpreta así lo dicho anteriormente, se practica una perfecta tergiversación. Quedan intactos los valores de cultura; únicamente se niega su exclusivismo. Durante siglos se viene hablando exclusivamente de la necesidad que la vida tiene de la cultura. Sin desvirtuar lo más mínimo esta necesidad, se sostiene aquí que la cultura no necesita menos de la vida. Ambos poderes —el inmanente de lo biológico y el trascendente de la cultura— quedan de esta suerte cara a cara, con iguales títulos, sin supeditación del uno al otro. Este trato leal de ambos permite plantear de una manera clara el problema de sus relaciones y preparar una síntesis más franca y sólida. Por consiguiente, lo dicho hasta aquí es sólo preparación para esa síntesis en que culturalismo y vitalismo, al fundirse, desaparecen.



Recuérdese el comienzo de este estudio. La tradición moderna nos ofrece dos
maneras opuestas de hacer frente a la antinomia entre vida y cultura. Una de ellas, el racionalismo, para salvar la cultura niega todo sentido a la vida. La otra, el relativismo, ensaya la operación inversa: desvanecer el valor objetivo de la cultura para dejar paso a la vida. Ambas soluciones, que a las generaciones anteriores parecían insuficientes, no encuentran eco en nuestra sensibilidad. Una y otra viven a costa de cegueras complementarias. Como nuestro tiempo no padece esas obnubilaciones, como ve con toda claridad el sentido de ambas potencias litigantes, ni se aviene a aceptar que la verdad, que la justicia, que la belleza no existen, ni a olvidarse de que para existir necesitan el soporte de la vitalidad.

Aclaremos este punto concretándonos a la porción mejor definible de la cultura: el conocimiento.

El conocimiento es la adquisición de verdades, y en las verdades se nos manifiesta el universo trascendente (transubjetivo) de la realidad. Las verdades son eternas, únicas e invariables. ¿Cómo es posible su insaculación dentro del sujeto? La respuesta del racionalismo es taxativa: sólo es posible el conocimiento si la realidad puede penetrar en él sin la menor deformación. El sujeto tiene, pues, que ser un medio transparente, sin peculiaridad o color alguno, ayer igual a hoy y a mañana —por tanto, ultravital y extrahistórico. Vida es peculiaridad, cambio, desarrollo; en una palabra: historia.

La respuesta del relativismo no es menos taxativa. El conocimiento es imposible; no hay una realidad trascendente, porque todo sujeto real es un recinto peculiarmente modelado. Al entrar en él la realidad se deformaría, y esta deformación individual sería lo que cada ser tomase por la pretendida realidad.

Es interesante advertir cómo en estos últimos tiempos, sin común acuerdo ni
premeditación, psicología, «biología» y teoría del conocimiento, al revisar los hechos de que ambas actitudes partían, han tenido que rectificarlos, coincidiendo en una nueva manera de plantear la cuestión.

El sujeto, ni es un medio transparente, un «yo puro», idéntico e invariable, ni su
recepción de la realidad produce en ésta deformaciones. Los hechos imponen una
tercera opinión, síntesis ejemplar de ambas. Cuando se interpone un cedazo o retícula en una corriente, deja pasar unas cosas y detiene otras; se dirá que las selecciona, pero no que las deforma. Esta es la función del sujeto, del ser viviente ante la realidad cósmica que le circunda. Ni se deja traspasar sin más ni más por ella, como acontecía al imaginario ente racional creado por las definiciones racionalistas, ni finge él una realidad ilusoria. Su función es claramente selectiva. De la infinitud de los elementos que integran la realidad el individuo, aparato receptor, deja pasar un cierto número de ellos, cuya forma y contenido coinciden con las mallas de su retícula sensible. Las demás cosas —fenómenos, hechos, verdades— quedan fuera ignoradas, no percibidas (...).

Desde distintos puntos de vista, dos hombres miran el mismo paisaje. Sin embargo, no ven lo mismo. La distinta situación hace que el paisaje se organice ante ambos de distinta manera. Lo que para uno ocupa el primer término y acusa con vigor todos sus detalles, para el otro se halla en el último y queda oscuro y borroso. Además, como las cosas puestas unas detrás de otras se ocultan en todo o en parte, cada uno de ellos percibirá porciones del paisaje que al otro no llegan. ¿Tendría sentido que cada cual declarase falso el paisaje ajeno? Evidentemente, no; tan real es el uno como el otro. Pero tampoco tendría sentido que puestos de acuerdo, en vista de no coincidir sus paisajes, los juzgasen ilusorios. Esto supondría que hay un tercer paisaje auténtico, el cual no se halla sometido a las mismas condiciones que los otros dos. Ahora bien, ese paisaje arquetipo no existe ni puede existir. La realidad cósmica es tal, que sólo puede ser vista bajo una determinada perspectiva. La perspectiva en uno de los componentes de la realidad. Lejos de ser su deformación, es su organización. Una realidad que vista
desde cualquier punto resultase siempre idéntica es un concepto absurdo.

Lo que acontece con la visión corpórea se cumple igualmente en todo lo demás.
Todo conocimiento lo es desde un punto de vista determinado. La species aeternitatis, de Spinoza, el punto de vista ubicuo, absoluto, no existe propiamente: es un punto de vista ficticio y abstracto. No dudamos de su utilidad instrumental para ciertos menesteres del conocimiento; pero es preciso no olvidar que desde él no se ve lo real. El punto de vista abstracto sólo proporciona abstracciones (...).

Cada vida es un punto de vista sobre el universo. En rigor, lo que ella ve no lo
puede ver otra. Cada individuo —persona, pueblo, época— es un órgano insustituible para la conquista de la verdad. He aquí cómo ésta, que por sí misma es ajena a las variaciones históricas, adquiere una dimensión vital. Sin el desarrollo, el cambio perpetuo y la inagotable aventura que constituyen la vida, el universo, la omnímoda verdad, quedaría ignorado.

El error inveterado consistía en suponer que la realidad tenía por sí misma, e
independientemente del punto de vista que sobre ella se tomara, una fisonomía propia. Pensando así, claro está, toda visión de ella desde un punto determinado no coincidiría con ese su aspecto absoluto y, por tanto, seria falsa. Pero es el caso que la realidad, como un paisaje, tiene infinitas perspectivas, todas ellas igualmente verídicas y auténticas. La sola perspectiva falsa es esa que pretende ser la única. Dicho de otra manera: lo falso es la utopía, la verdad no localizada, vista desde «lugar ninguno». El utopista —y esto ha sido en esencia el racionalismo— es el que más yerra, porque es el hombre que no se conserva fiel a su punto de vista, que deserta de su puesto. (Nota a pie de página: Desde 1913 expongo en mis cursos universitarios esta doctrina del perspectivismo que en El espectador I (1916) aparece taxativamente formulada. Sobre la magnífica confirmación de esta teoría por Einstein, véase el apéndice II.)

Hasta ahora, la filosofía ha sido siempre utópica. Por eso pretendía cada sistema
valer para todos los tiempos y para todos los hombres. Exenta de la dimensión vital, histórica, perspectivista, hacía una y otra vez vanamente su gesto definitivo. La doctrina del punto de vista exige, en cambio, que dentro del sistema vaya articulada la perspectiva vital de que ha emanado, permitiendo así su articulación con otros sistemas futuros o exóticos. La razón pura tiene que ser sustituida por una razón vital, donde aquélla se localice y adquiera movilidad y fuerza de transformación.




martes, 9 de mayo de 2017

NIETZSCHE Texto







NIETZSCHE, El crepúsculo de los ídolos, capítulo “La ‘razón’ en la filosofía”, apartados 1, 4 y 6 (trad. A. Sánchez Pascual, Madrid, Alianza, 1998, pp. 51, 53-54 y 55-56). 

1 ¿Me pregunta usted qué cosas son idiosincrasia en los filósofos?... Por ejemplo, su falta de sentido histórico, su odio a la noción misma de devenir, su egipticismo. Ellos creen otorgar un honor a una cosa cuando la deshistorizan, sub specie aeterni [desde la perspectiva de lo eterno], -cuando hacen de ella una momia. Todo lo que los filósofos han venido manejando desde hace milenios fueron momias conceptuales; de sus manos no salió vivo nada real. Matan, rellenan de paja, esos señores idólatras de los conceptos, cuando adoran, -se vuelven mortalmente peligrosos para todo, cuando adoran. La muerte, el cambio, la vejez, así como la procreación y el crecimiento son para ellos objeciones, -incluso refutaciones. Lo que es no deviene; lo que deviene no es... Ahora bien, todos ellos creen, incluso con desesperación, en lo que es. Mas como no pueden apoderarse de ello, buscan razones de por qué se les retiene. "Tiene que haber una ilusión, un engaño en el hecho de que no percibamos lo que es: ¿dónde se esconde el engañador? -"Lo tenemos, gritan dichosos, ¡es la sensibilidad! Estos sentidos, que también en otros aspectos son tan inmorales, nos engañan acerca del mundo verdadero. Moraleja: deshacerse del engaño de los sentidos, del devenir, de la historia [Historie], de la mentira, -la historia no es más que fe en los sentidos, fe en la mentira. Moraleja: decir no a todo lo que otorga fe a los sentidos, a todo el resto de la humanidad: todo él es "pueblo". ¡Ser filósofo, ser momia, representar el monótono-teísmo con una mímica de sepulturero! - ¡Y sobre todo, fuera el cuerpo, esa lamentable "idée fixe" [idea fija] de los sentidos!, ¡sujeto a todos los errores de la lógica que existen, refutado, incluso imposible, aun cuando es lo bastante insolente para comportarse como si fuera real!..." (…) 

4. La otra idiosincrasia de los filósofos no es menos peligrosa: consiste en confundir lo último y lo primero. Ponen al comienzo, como comienzo, lo que viene al final -¡por desgracia! , ¡pues no debería siquiera venir!- los "conceptos supremos", es decir, los conceptos más generales, los más vacíos, el último humo de la realidad que se evapora. Esto es, una vez más, sólo expresión de su modo de venerar: a lo superior no le es lícito provenir de lo inferior, no le es lícito provenir de nada... Moraleja: todo lo que es de primer rango tiene que ser causa sui [causa de sí mismo]. El proceder de algo distinto es considerado como una objeción, como algo que pone en entredicho el valor. Todos los valores supremos son de primer rango, ninguno de los conceptos supremos, lo existente, lo incondicionado, lo bueno, lo verdadero, lo perfecto -ninguno de ellos puede haber devenido, por consiguiente tiene que ser causa sui. Mas ninguna de esas cosas puede ser tampoco desigual una de otra, no puede estar en contradicción consigo misma... Con esto tienen los filósofos su estupendo concepto "Dios"... Lo último, lo más tenue, lo más vacío es puesto como lo primero, como causa en sí, como ens realissimum [ente realísimo] ... ¡Que la humanidad haya tenido que tomar en serio las dolencias cerebrales de unos enfermos tejedores de telarañas! -¡Y lo ha pagado caro!... (…) 

6 Se me estará agradecido si condenso un conocimiento tan esencial, tan nuevo, en cuatro tesis: así facilito la comprensión, así provoco la contradicción.  
Primera tesis. Las razones por las que "este" mundo ha sido calificado de aparente fundamentan, antes bien, su realidad, -otra especie distinta de realidad es absolutamente indemostrable. 
Segunda tesis. Los signos distintivos que han sido asignados al "ser verdadero" de las cosas son los signos distintivos del no-ser, de la nada, -a base de ponerlo en contradicción con el mundo real es como se ha construido el "mundo verdadero": un mundo aparente de hecho, en cuanto es meramente una ilusión óptico-moral. 
Tercera tesis. Inventar fábulas acerca de "otro" mundo distinto de éste no tiene sentido, presuponiendo que no domine en nosotros un instinto de calumnia, de empequeñecimiento, de recelo frente a la vida: en este último caso tomamos venganza de la vida con la fantasmagoría de "otra" vida distinta de esta, "mejor" que ésta. 
Cuarta tesis. Dividir el mundo en un mundo "verdadero" y en un mundo aparente", ya sea al modo del cristianismo, ya sea al modo de Kant (en última instancia, un cristiano alevoso), es únicamente una sugestión de la decadence, - un síntoma de la vida descendente... El hecho de que el artista estime más a la apariencia que la realidad no constituye una objeción contra esta tesis. Pues a la "apariencia" significa aquí la realidad una vez más, sólo que seleccionada, reforzada, corregida... El artista trágico no es un pesimista, - dice precisamente sí incluso a todo lo problemático y terrible, es dionisíaco...


RESUMEN

1. Los filósofos se caracterizan por su odio a la historia, al cambio, de sus manos no salio vivo nada real, manejan momias conceptuales. Rechazan los sentidos porque nos engañan, nos impiden captar la realidad. Como consecuencia rechazan también al "pueblo" y al cuerpo, sujeto a todos los errores lógicos.  
El fragmento es una explicación de las características de los filósofos. La palabra "moraleja" aparece en dos ocasiones, lo que delimitaría tres partes. Tras la primera "moraleja" resume lo expuesto, tras la segunda concluye con dos nuevas características. 

4. En la primera parte expone que la otra característica de los filósofos es poner en primer lugar los conceptos supremos, lo más vacío. Lo superior no puede provenir de lo inferior. En la segunda parte a partir de la palabra "moraleja" concluye que los conceptos deben ser causa de sí mismos, que tampoco pueden estar en contradicción, por eso tienen el concepto Dios.

6. Primera tesis el que este mundo sea aparente es lo que lo hace real.
Segunda tesis, el mundo verdadero es nada, ha sido construido en oposición al mundo real. 
Tercera tesis, inventar otro mundo mejor denota rechazo hacia la vida.
Cuarta tesis, inventar otro mundo es un síntoma de decadencia.
Que el artista estime la apariencia no es una objeción, pues el artista trágico afirma lo terrible y problemático.





lunes, 1 de mayo de 2017

EXAMEN MAYO 2017 PSICOLOGIA NOCTURNO

ENLACES A LOS CONTENIDOS


TRASTORNOS PSICOLOGICOS

PROBLEMAS Y DECISIONES

PSICOLOGIA SOCIAL

FRUSTRACION




PREGUNTAS

1-Explica en qué consisten la anorexia y la bulimia
2-Explica en qué consisten los distintos tipos de ansiedad
3-Explica en qué consisten los distintos tipos de depresión.
4-Explica en qué consisten el trastorno paranoide, narcisista, histriónico y de personalidad límite
5-Explica en qué consisten los trastornos psicosomáticos
6-Explica los distintos modos de resolver un problema.
7-Explica que son los grupos primarios y secundarios, y los grupos formales e informales.
8- Explica la psicología de masas según Le Bon.
9-Explica la psicología de masas según Erik Erikson
10-Explica las formas principales de afrontar la frustración.





domingo, 26 de marzo de 2017

RESUMEN TEXTO DESCARTES



RESUMEN TEXTO PAU

En lo que se refiere a las costumbres, es a veces necesario seguir opiniones que tenemos por inciertas. En la investigación de la verdad, se debe rechazar todo lo que contenga la menor duda.
Puesto que nuestros sentidos nos engañan algunas veces, rechace lo que muestran. 
Puesto que podía equivocarme al razonar, rechacé como falsos todos los
razonamientos.
Y, en fin, como lo que soñamos apenas se diferencia de la vigilia, decidí fingir que todo podía ser un sueño. 
Podía pensar que todo es falso, pero era necesario que yo, que lo pensaba, fuera alguna cosa. 
CONCLUSIÓN pienso, luego soy (existo).

Podía imaginar que no tenía cuerpo y que no había mundo.
No podía imaginar que no existía.
Al dudar de otras cosas se seguía que yo era; pero si no pensaba, no tenía ninguna razón para creer que yo existía.
CONCLUSIÓN soy una sustancia cuya esencia es pensar, y que no  depende de nada material para existir.

Lo que garantiza la verdad de "pienso, luego soy" es que lo capto claramente CONCLUSIÓN las cosas que concebimos muy clara y distintamente
son todas verdaderas.

Yo dudaba, por lo tanto mi ser no era enteramente perfecto. 
La idea de perfección no procedía de los pensamientos de cosas exteriores,
porque estos pensamientos no son superiores a mí,
La idea de un ser perfecto no podía proceder de la nada.
Lo más perfecto no es consecuencia de lo menos perfecto. 
CONCLUSIÓN la idea de perfección procede de un ser más perfecto, Dios.

Las demostraciones geométricas son ciertas aunque no podamos saber si existen esas figuras. 
Es evidente que en un ser perfecto su existencia está incluida en él.
CONCLUSIÓN es cierto que Dios existe.





lunes, 20 de febrero de 2017

EXAMEN MARZO 2017 PSICOLOGIA NOCTURNO



ENLACES A LOS CONTENIDOS

MEMORIA

MOTIVACION Y APRENDIZAJE

INTELIGENCIA MULTIPLE Y EMOCIONAL


PREGUNTAS

1. La memoria sensorial

2. La memoria a corto plazo

3. La memoria a largo plazo

4-Amnesia, hipermnesia y paramnesia. Tipos

5-Teoría homeostática de la motivación

6-Pirámide motivacional de MASLOW

7-Teoría de los tres factores de McClelland

8-El condicionamiento clásico

9-El condicionamiento operante o instrumental

10-Las teorías cognitivas.del aprendizaje: PIAGET, VIGOTSKY, AUSUBEL

11-La teoría del APRENDIZAJE de la Gestalt.Wolfgang Köhler

12-Los tipos de inteligencia según Gardner.

13-Importancia de la inteligencia emocional.

























domingo, 12 de febrero de 2017

SANTO TOMAS NOCIONES


http://es.gaudiumpress.org/content/24846-La-prueba-de-la-existencia-de-Dios-por-las-cinco-vias-de-Santo-Tomas-de-Aquino

http://es.gaudiumpress.org/content/24867-La-prueba-de-la-existencia-de-Dios-por-las-cinco-vias-de-Santo-Tomas-de-Aquino---II-Parte


- Movimiento y primer motor.

El movimiento para Aristóteles y santo Tomás significa cualquier modificación de los seres, no sólo un cambio de posición o lugar.
Todos los seres están en potencia, poseen una posibilidad de cambiar. Un cuerpo frío en acto puede llegar a ser caliente, o sea, es caliente en potencia. Movimiento es, por tanto, cualquier paso de potencia a acto.
Por ejemplo, una semilla en acto es una semilla, pero es un árbol en potencia.

Distingue diversos tipos de cambio o movimiento:

-Cambio sustancial: cuando desaparece una sustancia y da lugar a otra (generación o corrupción).
-Cambio accidental: cuando una sustancia se modifica pero permanece siendo la misma; puede ser:
según la cualidad: cuando una hoja cambia de color en otoño;
según la cantidad: el niño que crece;
y el lugar: como cuando nos trasladamos de un lugar a otro.

Santo Tomás toma esta evidencia como punto de partida de la primera vía racional para probar la existencia de Dios: "en este mundo algunas cosas se mueven". Lo que mueve es necesariamente movido por otro, y éste por otro también. Ahora, no se puede continuar hasta el infinito. Luego, es necesario llegar a un primer motor, no movido por ningún otro, y éste, es Dios" 


El Primer Motor, Dios, es acto puro. Debe ser acto para poder mover; debe ser puro, sin mezcla de potencialidad, pues mueve siendo inmóvil e inmutable. Solo comunica la perfección quien produce la existencia de ésta, y solo puede "hacer existir" quien es la existencia.




- Causa eficiente primera y ser necesario.
Al observar la creación, notamos en las cosas sensibles una relación de causas y efectos. Todo efecto tiene una causa, según el principio de causalidad. La cadena de causas de los seres nos lleva a una causa eficiente primera.

Esta causa es Infinitamente perfecta, porque siendo la existencia misma subsistente, es todas las perfecciones; Inmaterial, porque la materia es potencia. La causa primera no sufre cambios por ser ella acto puro. No subordinada e incausada, pues no puede ser causada por otra, caso contrario no sería la primera, ni podría ser absolutamente independiente en el actuar y en el causar. A esta causa eficiente primera la llamamos: Dios.

El ser necesario es el ser que no puede no existir, porque tiene en sí la razón absoluta de su existencia. Conteniendo en su propia esencia su existencia, sería absurdo no existir. La idea de contingencia es opuesta a la de necesidad. Los seres que poseen la posibilidad de ser o no ser necesitan de otro ser distinto a ellos, que les comunique el ser. 

Admitir un ser contingente existente incausado, es admitir un ser que tiene y no tiene en sí la razón suficiente de su existencia: lo que es contradictorio. Luego, la existencia de lo contingente implica forzosamente la existencia de su causa. 

Sin un ser que exista por sí mismo, nada existe, pues alguna cosa no puede venir a ser de la nada. Por consiguiente, no puede una serie ser contingente sin que haya fuera de ella un ser primero no causado:Dios.


- Ser perfectísimo e inteligencia ordenadora.

Santo Tomás de Aquino observa que "se encuentra en las cosas algo más o menos bueno, más o menos verdadero, más o menos noble, etc. De la existencia de estas perfecciones limitadas y graduadas se deduce la existencia de un ser perfectísimo. Ser sublime en el cual residen todas las perfecciones en su grado sumo.  

Santo Tomás ofrece una visión jerárquica de la realidad creada. La jerarquización de los seres vendrá dada por su mayor o menor simplicidad, es decir, por su mayor o menor cercanía al puro ser de Dios. La creación supone una separación infinita entre Dios y las criaturas. Sólo Dios, como acto puro, es el puro existir.  


Si consideramos el orden existente en el universo, desde lo más pequeño hasta los gigantescos astros del firmamento; fácilmente llegamos a la conclusión de que hubo una Inteligencia que creó y ordenó todo, lo contrario sería absurdo, sería decir que todo es fruto del azar.

Solo la inteligencia puede ser causa del orden, de la organización de los seres en vista de un fin. Los seres que carecen de conocimiento no pueden orientarse a sus respectivos fines sin que haya una inteligencia que los dirija. Solo la inteligencia conoce la razón de ser de las cosas. Una flecha no puede alcanzar el blanco sin el arquero que la dispare.

 La inteligencia ordenadora tiene que ser la suma inteligencia, dado que el orden del universo supone un ser que posea la ciencia de todos los seres y sus propiedades. Siendo la causa de todo orden, el Autor de estas esencias debe ser también Creador. Esta inteligencia no puede haber sido creada, porque sería como cualquier otro ser existente y no ordenaría, sino sería ordenada por otra inteligencia.

 

- Existencia de Dios y existencia del mal.

La existencia de Dios es evidente en sí misma, pero no es evidente para nosotros (somos finitos y limitados). Ni las diversas culturas tienen la misma idea de Dios (monoteísmo, politeísmo...) ni los miembros de la misma cultura poseen la misma idea de Dios- Es necesario demostrarla mediante cosas que sean evidentes para nosotros.

No podemos partir de la idea de Dios, ya que eso es precisamente lo que se trata de conocer. Tampoco podemos recurrir a la demostración "a priori", partiendo de la causa llegamos al conocimiento del efecto: pero Dios no tiene causa. Sólo podemos partir de los seres que conocemos, tomados como efectos, y remontarnos, a través de ellos, a su causa, es decir, argumentando "a posteriori".

Dios creó un mundo perfecto en su totalidad, por tanto el mal en el mundo no proviene de Él. El mal para Tomás de Aquino, igual que para san Agustín, es una privación, o ausencia de bien. El mal no existe como algo objetivo. Las cosas no son malas en sí mismas. Todas las realidades son en sí mismas, buenas. Si producen resultados malos, es solo por su relación con otras cosas o personas.

Además la existencia del mal hace posible la existencia de bienes mucho mayores. si no hubiera ningún acto malo, no tendría sentido la paciencia y la justicia. El mal forma parte del plan del universo de Dios y es conocido en parte por nosotros.




miércoles, 8 de febrero de 2017

PLATON CONTEXTUALIZACION 2017



Platón elige el diálogo como forma de expresión de su pensamiento; Sócrates es el protagonista de casi todos Su obra se puede dividir en varios períodos:

1. Diálogos de juventud (de los 28 a los 38 años) (399-389)
En los diálogos de juventud  Platón se mantiene fiel a lo enseñado por Sócrates. Tratan cuestiones éticas
- Apología de Sócrates
- Critón
- Laques (El valor)
- Lisis (La amistad)
- Cármides (La templanza)
- Eutifrón (La Piedad)
- Ión (La poesía como don divino)
- Protágoras (la enseñanza)

2. Diálogos de transición  (389-385)
En éste período Platón introduce elemento propios, algunos de los cuales apuntan hacia la teoría de las Ideas. Tiene lugar en ésta época el primer viaje a Siracusa (Sicilia) a la corte de Dionisio primero y la amistad con Dión. El objeto del viaje fracasa, siendo vendido por Dionisio como esclavo.

- Gorgias (Sobre retórica y política)
- Crátilo (Sobre la significación de las palabras)
- Hipias mayor y Menor (Sobre la belleza el primero, y sobre la verdad del segundo)
- Eutidemo (Sobre la erística sofista)
- Menón (¿Es enseñable la virtud?)
- Meneceno (parodia sobre las oraciones fúnebres)
3. Diálogos de madurez (386-370)
En estas obras encontramos el pensamiento de Platón. Su actividad se centra fundamentalmente en la Academia en Atenas.

- Fedón (Sobre la inmortalidad del alma, el último día de Sócrates en prisión)
- Banquete (Sobre el amor)
- República (Sobre política y otros temas.)
- Fedro (Sobre el amor, la belleza y el destino del alma)

4. Diálogos críticos (369-362, de los 56 a los 63 años): 
Revisión crítica de la teoría de la Ideas, aunque ello no signifique que sean abandonada. Segundo (369) y tercer (361) viaje a Italia a la corte de Dionisio II.

- Parménides (Crítica de la teoría de las ideas)
- Teeteto (Sobre el conocimiento)
- Sofista (Lenguaje, retórica y conocimientos)
- Político (Sobre política y filosofía)
5. Diálogos de vejez (361-347, de los 64 a los 78 años): 
Creciente pesimismo de Platón, si nos atenemos al contenido de sus obras últimas, que ya en la fase crítica parecían inclinarse hacia el predominio de los elementos místico-religiosos y pitagorizantes de su pensamiento.

- Filebo (El placer y el bien)
- Timeo (Cosmología)
- Critias (Descripción de la antigua Atenas)
- Las Leyes ( revisión pesimista de la República)

Los primeros filósofos fueron al mismo tiempo los primeros científicos. Su preocupación fundamental era explicar la naturaleza desde la naturaleza, sin recurrir a elementos fantásticos. Para ello buscaron el elemento fundamental, unos propusieron que era el agua (Tales), lo indeterminado (Anaximandro), el aire (Anaxímenes) o el fuego (Heráclito)
Los Presocráticos pronto comprendieron que los datos de los sentidos no eran suficientes para explicar los cambios naturales.

Parménides influye en toda la filosofía griega. Afirma que el movimiento es imposible, pues el cambio es el paso del ser al no ser o la inversa, del no ser al ser. Esto es inaceptable, ya que el no ser no existe y nada puede surgir de él. El cambio, el tiempo, la pluralidad y el vacío son considerados ilusorios. Así se introduce la distinción entre verdad y apariencia, verdad y opinión, y se otorga primacía a la razón sobre los sentidos. Afirma que este mundo no es, los sentidos nos engañan: nos muestran un mundo en cambio constante. A partir de este momento es necesario explicar cómo siendo el Ser inmutable, la realidad es múltiple y cambiante.
Platón lo resuelve con la dualidad de mundos.

Sócrates y los pitagóricos son las influencias más importantes en Platón.

Sócrates no escribió nada, pues creía que la escritura no era apropiada para transmitir la verdad. Su método de investigación y de enseñanza era el diálogo.

Constaba de dos fases: la ironía y la mayéutica.

En la primera fase el objetivo fundamental es, a través del análisis de definiciones concretas, reconocer nuestra ignorancia. Sólo reconocida nuestra ignorancia estamos en condiciones de buscar la verdad. La segunda fase consistiría propiamente en la búsqueda de la verdad.

En los diálogos socráticos de Platón no se llega nunca a alcanzar esa definición universal, por lo que es posible que la dialéctica socrática hubiera podido ser vista por algunos como algo irritante, desconcertante o incluso humillante para aquellos cuya ignorancia quedaba de manifiesto.

Pitágoras fundó en el sur de Italia un movimiento conocido como pitagorismo. Era una especie de secta que tenía carácter secreto y en la que existía comunidad de bienes. En ella, hombres y mujeres estudiaban e investigaban sobre matemáticas, filosofía, música y astronomía. La filosofía de Pitágoras se conoce sólo a través de la obra de sus discípulos y pretende conciliar la antigua visión mítica del mundo con la explicación científica.

La filosofía de Pitágoras se desarrolla en una doble vertiente: una místico-religiosa y otra matemático-científica. a) Por lo que respecta a la primera, el eje central está representado por la teoría de la trasmigración de las almas y 

El Universo está vivo y su alma es divina. Las almas individuales son fragmentos del alma divina, que han caído a la Tierra y están encerrados en cuerpos. Las almas se ven obligadas a permanecer en cuerpos reencarnándose sucesivamente. Todos los seres vivos están emparentados. La idea de inmortalidad del alma es novedosa para los griegos.

Mediante la purificación (catarsis) el alma puede liberarse. Para ello, era necesario observar numerosas reglas de purificación, por ejemplo, la abstinencia de la carne. El camino más seguro y difícil para la liberación es el camino matemático, los secretos del Universo son numéricos.